Blog de Oaxaca Mexico / Templos y Exconventos 2da Parte - Oaxaca - México

TEMPLO DE SAN MATÍAS EN JALATLACO   
El barrio fue fundado por tlaxcaltecas que llegaron con los españoles en 1521. Se sabe que originalmente existió en este lugar una antigua ermita en 1669. Posteriormente los jesuitas edificaron un primer templo que fue destruido por los temblores en el siglo XVIII.
La portada del templo tiene dos cuerpos, en el primero tenemos un portón, con arco de medio punto, con el escudo de los jesuitas. Toda la decoración esta compuesta de almohadillas, cruces y flores talladas en cantera. En el segundo cuerpo podemos apreciar, un sobrio ventanal de forma octagonal que ilumina al coro.
La fachada lateral cuenta con una impresionante puerta con arco de medio punto y en la parte superior del arco, apreciamos un monograma de Jesús. Jamabas decoradas con rombos y botones y a sus costados pilastras. En el interior se encuentra una imagen del Señor de Jalatlaco en el Altar, a ambos lados de la imagen tenemos a la Virgen María y a San Juan Evangelista. También encontramos un cuadro de San Ignacio de Loyola y un lienzo del bautizo de Jesús.
Una torre pequeña de planta cuadrangular y un amplio atrio completan el conjunto.

TEMPLO DE SAN JUAN DE DIOS   

Entre todos los templos que tiene la Ciudad de Oaxaca, quizás el de San Juan de Dios no tenga la gracia de ser el “corazón espiritual”, ni la “joya de la corona” y menos aún el recinto con mayor jerarquía eclesiástica. Más bien diremos que es modesto arquitectónicamente, sin embargo, históricamente es el más antiguo.
Porque todo hace suponer, que en este lugar se construyó la primera capilla de Oaxaca y que funcionó como Catedral por muchos años.
En parte por mejorar los templos y en parte por los sucesivos temblores que azotan al Valle de Oaxaca, la mayoría de los edificios originales ya no existen, y lo que hoy vemos, tienen diferentes estilos por las constantes reconstrucciones. Es por ello que recomendamos ampliamente la visita de este pequeño templo, que guarda en sus paredes, parte de la primera historia de la ciudad.
Encuentro de la Cruz de Huatulco y bautizo de Cosijoeza el último Emperador Zapoteca.
El edificio fue destruido por los temblores de 1662 y quedó desabitado. Sin embargo, en 1698 llegó a Oaxaca la Orden de Hospitalaria de San Juan de Dios, que se dedicaba a cuidar enfermos. Fue entonces que se le asignó las ruinas del edificio, en donde construyeron un nuevo templo y un convento en 1700. En este sitio se habilitó un hospital y se creó un huerto.
Pero nuevamente la desgracia calló sobre el edificio sufriendo un incendio que lo dejo en ruinas, hasta que en 1886 fue reconstruido. Actualmente solo queda el templo y en lo que fue el exconvento y el huerto, se construyó el Mercado 20 de Noviembre .
El templo esta en una esquina y la fachada mira hacia el Poniente. La fachada es neoclásica, con una torre pequeña y desproporcionada, que tiene unos ángeles y un jarrón sobre cada pilar. En la portada destaca la ventana del coro.
En la fachada lateral que mira al Norte tiene dos cuerpos, en donde resalta la imagen de Santa Catarina Mártir, los monogramas de Jesús y María, con relieves del sol, las estrellas y la luna. En un nicho aparece la escultura de un arcángel.
En el interior del templo encontramos, en el retablo principal, la imagen de San Juan de Dios y 31 óleos de Obispos.
La capilla del Señor de las Misericordias. Cuadros alusivos a la famosa rebelión de los indígenas serranos de Cajonos en 1700, la Cruz de Huatulco, el bautizo del último Señor zapoteca, llamado Cosijoeza, una escena de la primera misa realizada en Oaxaca a la orilla del río Atoyac y que se supone es el lugar donde esta construido el templo, y finalmente un retrato de Fray Bartolomé de las Casas.

TEMPLO DE LA SANGRE DE CRISTO     
En el espléndido paseo que constituye el recorrer la calle peatonal Macedonio Alcalá, que inicia en la calle de Independencia a un costado del edifico del antiguo Instituto de Ciencias y Artes del Estado, hoy Facultad de Derecho de la UABJO y que termina en el costado Oriente del exconvento del Carmen Alto, se encuentra un pequeño templo, que desde sus inicios a pesar de estar en el centro de la ciudad, no fue parte de un convento.
El Templo de la Sangre de Cristo vive en el corazón de las familias oaxaqueñas. Es muy común ver que en él se realicen muchas ceremonias familiares. Su distribución, su tamaño y su ubicación lo hacen ser un recinto muy solicitado en la ciudad.
Casi enfrente del templo, sobre la calle de Bravo, se encuentra el Jardín Labastida. Antiquísimo lugar de la primera traza. El jardín tiene un joya arquitectónica, una “caja de agua” del siglo XVIII, que en la década de los noventas estaba materialmente absorbido por un frondoso e inmenso árbol. Sin embargo, una tormenta lo desgajó y callo con todo y la construcción. Fue un destacado oaxaqueño, el Ing. Bustamante, quien personalmente se hizo cargo de la reconstrucción del monumento.
En el Jardín Labastida, actualmente se encuentra el llamado “Jardín del Arte” donde un grupo de artistas ha ganado un espacio popular para la difusión de la producción artística. La Ciudad de Oaxaca se ha convertido en un polo de promoción de las artes plásticas en el ámbito nacional e internacional. En sus calles podemos encontrar una gran cantidad de galerías públicas y privadas, con obra de pintores oaxaqueños, nacionales y extranjeros.
Se supone que en el lugar que hoy ocupa el templo, estaba el panteón a las afueras de la ciudad. Como se puede apreciar, la traza del siglo XVI fue muy pequeña, pues ahora el lugar se considera en el centro de la ciudad.
Sin embargo, el crecimiento de la ciudad hizo que a mediados del Siglo XVII el panteón estuviera ubicado en un sitio impropio, además de que resultó muy pequeño. Por lo que el presbítero Lorenzo de Olivera se da a la tarea de construir en el solar donde estaba el pequeño panteón, este austero templo que fue terminado en 1689. Pero debido a los temblores de 1781 y 1801, casi lo destruyeron completamente, para ser reconstruido a principios del siglo XIX.
Su portada es austera, con una bella puerta de arco de medio punto y capitel toscano. Encima de la puerta, aparece la ventana del coro resguardada por una reja de hierro forjado. Sobre la ventana encontramos un nicho de medio punto y dentro de él, esta una estatua del Arcángel Uriel. Finalmente, en la parte superior encontramos otro nicho, con una Cruz de Lorena. En la parte superior de la puerta Sur observamos la imagen de San Lorenzo. Las torres gemelas son pequeñas, igual que su atrio, que esta conectado con la calle peatonal.

TEMPLO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES    
En este lugar los jesuitas hacia el año de 1576 construyeron el Seminario de San Juan y en el año de 1766, la capilla domestica del seminario es ahora el templo de Nuestra Señora de las Nieves. De estilo churrigueresco, cuenta con cinco espléndidos retablos dedicados al Divino Rostro y los cuatro evangelistas, el de la imagen del sagrado Corazón de Jesús, el de la Virgen de las Nieves con un lienzo representando la Pasión y dos mas con la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro y San Antonio de Padua.
En la fachada se aprecia un escudo con las letras de Maria encima de unas llaves, en la parte inferior esta la puerta de acceso, con arco de punto. En la parte superior esta un anagrama de Cristo y la imagen de la Virgen. Cuenta con torres gemelas de planta cuadrada. En el retablo principal aparece la imagen de la Virgen de las Nieves.
Se dice que un día el Papa San Liberio en el siglo IV de nuestra era tuvo un sueño en el cual se le aparecía la Virgen pidiéndole la construcción de su templo, tiempo después, en un mes de agosto caluroso en Roma hubo una tormenta de nieve en el monte Esquilino – una de las siete colinas de Roma - el cerro quedo cubierto del blanco material, donde se apareció la Virgen señalando el sitio donde se le debería construir el templo. Es por ello que se le denominó la “Señora de las Nieves.

TEMPLO DE SAN FELIPE NERI    
A pesar de estar en una esquina “muy apretada” y que poco deja apreciar su extraordinaria fachada, este templo posee un maravilloso trabajo de talla en la cantera verde, lo que confirma la extraordinaria capacidad de los lapidarios oaxaqueños, herederos directos de los constructores de Mitla y Monte Alban.
Se sabe que se comenzó a construir un primer templo en el año de 1633 y el actual en 1733. Esta dedicado a la Virgen del Patrocinio. Este bellísimo templo tiene tres cuerpos en su fachada barroca, con seis nichos vacíos.
El acceso tiene un arco de medio punto, con el símbolo del Espíritu Santo. En la parte superior se encuentra una talla de San Felipe Neri y arriba y arriba de ella una ventana ochavada, con una reja de hierro forjado.
En la parte superior de la fachada se aprecian los monogramas de Jesús y maría, y una cruz. El templo tiene dos pequeñas torres que fueron construidas en 1803.
En el interior del templo podemos observar dos retablos que llaman mucho la atención, en especial, el retablo principal, que es una expresión del estilo Churrigueresco, en el que sobresalen las imágenes de la Virgen del Patrocinio y la de San Felipe Neri.
El templo posee óleos de José Paez y Agustín Santaella, del año de 1740. En el crucero derecho apreciamos a la Virgen de Santa Lucia y en el izquierdo a la Virgen de Guadalupe.
Cabe mencionar que en este templo se casó don Benito Juárez, quien donó al templo dos candelabros de plata que hasta la fecha se pueden apreciar. En la parte posterior del exconvento, que da a la calle de Morelos, se instaló el Hospital de la Caridad.

TEMPLO DE SANTA MARÍA DEL MARQUESADOTEMPLO DE SANTA MARÍA DEL MARQUESADO 
Este maravilloso templo se construyó durante el Siglo XVII, por la orden de los dominicos. Sin embargo, se sabe que desde que Hernán Cortés peleaba los linderos de su marquesado, con los españoles que vivían en la Ciudad de Oaxaca, existía un templo en ese lugar.
La planta del edifico es de una nave con capillas laterales y techo de bóveda de cañón semicilíndrico. Este templo esta ubicado muy cerca de la estación de trenes, en lo que fue las afueras de la ciudad. Le da nombre a ese antiguo barrio y se dice que hasta ahí llegaba el marquesado de Cortés, que venia desde Coyoacán en la Ciudad de México.
En la fachada se aprecian dos esculturas de dos ilustres oaxaqueños. La del filántropo Fernández de Fiallo y la del presbítero Aguirroles, quienes fueron benefactores de este templo. En la parte superior de la fachada se puede apreciar la ventana del coro, con forma octagonal, como es clásico en los templos oaxaqueños. Encima de la ventana del coro se ve un pequeño nicho que alberga la imagen de La Virgen de la Asunción. El trabajo en la cantera es sobrio y con la famosa cantera verde de Oaxaca.
El retablo principal tiene una réplica del templo de la Guadalupe, hecha en Italia, en donde se ve la imagen de Cristo Crucificado, a sus lados la Virgen y el Apóstol Juan. Sobresale también la capilla de la Virgen de los Reyes, con un lienzo del bautizo de Jesús.

TEMPLO Y EXCONVENTO DE SAN FRANCISCO       
Desde el inicio de la fundación española de la Ciudad de Oaxaca, la parte Sur siempre la habitaron los indígenas que los españoles obligaron a vivir para que fueran la servidumbre, no sólo en las casas habitación, sino fundamentalmente en las obras de construcción, donde la mano de obra indígena fue fundamental para construir y reconstruir nuestra ciudad.
Otra razón importante es que en esta parte de la ciudad las tierras tenían mucha humedad, debido a que los españoles desviaron el cause del Río Atoyac, que pasaba originalmente al lado del templo de San Juan de Dios, por lo que en esta zona se sembraban las hortalizas y su suelo es arenoso, teniendo muy cerca de la superficie el agua.
Es por esta razón que este espléndido edificio, fue derribado en dos ocasiones por los temblores en los Siglos XVI y XVII, y como casi todos los edificios han sido reconstruidos por la fuerza espiritual y el talento creador, que vive en el corazón del pueblo oaxaqueño.
En 1859 el gobernador Don Benito Juárez ordenó que el edificio albergara al Hospital General. Posteriormente paso a ser sucesivamente, la Escuela Normal y la de Artes y Oficios.
Actualmente el exconvento sirve como oficinas de gobierno. La barda del atrio es imponente. El templo tiene la planta de una cruz latina. La fachada es de estilo churrigueresco, compuesta de tres cuerpos.
En el primer cuerpo se encuentran dos pares de pilastras en forma de pirámide truncada, con la base menor hacia abajo, en un bello trabajo de cantera color gris, donde se aprecian dos estatuas, una de San Francisco de Asís y la otra de San pedro Alcántara.
En el segundo cuerpo de la fachada se observa un medallón con el escudo de la orden de San Francisco, fundadores del templo y en la clave del arco veremos una talla inspirada en el bautizo de Cristo. Encima del bajorrelieve y en el tercer cuerpo, apreciamos la imagen de la Inmaculada Concepción.
En la parte superior izquierda, se encuentra una pequeña torre campanario de planta cuadrada. El retablo principal del templo ya no existe, en su lugar encontramos uno de cantera en donde sobresale un Cristo y la imagen de la Virgen de Guadalupe.
En la parte derecha del templo, tenemos una hermosa capilla con fachada estilo barroco, con representaciones de San Luis Rey, san Lucrecio y Santa Clara de Asís. La capilla se construyó en el primer tercio del Siglo XVIII.
Se recomienda apreciar la extraordinaria colección de obra sacra en óleo, que se encuentra en las oficinas de la parroquia.

EL TEMPLO Y EXCONVENTO DE ETLA   
Oaxaca es una de las “casas antiguas” de nuestra civilización. Después de la zona Olmeca ubicada entre los estados de Veracruz y Tabasco, Oaxaca será el polo de desarrollo más antiguo y sí bien, Teotihuacan fue el centro generador de la Toltecáyotl, Monte Alban inició su construcción medio milenio de años antes.
La obra dominica dejos su huella en el Valle de Etla y su exconvento tiene el sello inconfundible de esta orden religiosa que estuvo presente desde los primeros tiempos de la colonización de lo que hoy es el estado de Oaxaca.
Dentro de los Valles de Oaxaca, Yagul en el valle de Tlacolula y San José del Mogote en el valle de Etla, resultan ser los asentamientos más antiguos. El primero es prehistórico, es decir, que lo habitaron mucho antes del descubrimiento de la agricultura, cuando los seres humanos eran cazadores-recolectores. Sin embargo, estudios recientes nos señalan que hay pruebas fehacientes de que la invención del maíz se dio diez mil años a. C., debido a que han encontrado semillas de maíz y calabaza datadas con estas fechas.
En san José del Mogote, encontramos los vestigios arquitectónicos más antiguos de los valles de Oaxaca, y no es de dudar, pues hasta la fecha es uno de los valles más fértiles, toda vez que recibe el agua que baja de las estribaciones de la Sierra Norte.
Se tienen datos que sitúan a la Villa de Etla, “como el granero” de los valles y su propio nombre, así nos lo indica, ya que en lengua Náhuatl significa “fríjol” o “lugar de los abastecimientos”. Lo cierto es que a la llegada de los conquistadores encontraron en Etla, uno de los lugares más poblados de los valles, junto con Zaachila y Tlacolula. Es muy interesante saber que a los alrededores de Monte Alban, no existieron asentamientos humanos de importancia, salvo Xoxotlán.
Se sabe que en donde hoy existe el templo y el mercado de Etla, estaba un gran centro urbano, con sus pirámides y sus patios. Los colonizadores en el lugar donde encontraban grandes pirámides que implicaban el culto a alguna deidad de los Viejos Abuelos, ellos mandaban destruirla y ahí hacían que los indígenas construyeran grandes templos cristianos. Es el caso de Etla.     Los dominicos se establecieron en Etla y su templo y exconvento tienen todo el estilo. Muy parecido al de Yanhuitlán su patio interior nos recuerda también a Cuilapan y un poco a Santo Domingo en Oaxaca.
Con su clásica fuente en el centro y sus dos pisos, el patio del exconvento nos inspira esa quietud y esa sobriedad de la que se alimenta el espíritu. Estas magnificas obras arquitectónicas representaron un gran esfuerzo de los pueblos indígenas, pues en su calidad de vencidos y esclavos, tuvieron que hacer estos monumentales trabajos a manera de tributo durante toda la época colonial; poniendo, no sólo la mano de obra y su correspondiente alimentación, sino en muchos casos los materiales de la región, como la piedra, arena, madera, cal, etc.
En el exconvento se conservan algunos frescos originales y dos esculturas, una dedicada a san Pedro Mártir. Caminar por sus corredores, cruzar los arcos de sus puertas, respirar ese aire de tranquilidad, paz y armonía que inspiran estos recintos, invitan al espíritu a la reflexión y a la interiorización.
Existe en la fachada un corredor con unos bellos arcos, que en su tempo se supone fue un lugar para pernoctar de los caminantes. La extensión del predio del templo y el exconvento es muy amplio. A sus pies de encuentra, hacia la parte sur, el mercado de Etla con una construcción que data del siglo XIX.
La fachada del templo es muy austera, lo mismo que su interior, que ha sufrido grandes transformaciones y que ya no posee sus retablos originales. Sin embargo, la magnificencia de la obra, sobrecoge al espíritu y nos invita a reflexionar sobre la importancia que ha tenido el desarrollo espiritual de los seres humanos, en este caso a través de la religión católica, pero siete mil quinientos años atrás, nuestros Viejos Abuelos nos dejan impresionantes testimonios de su preocupación por el mismo objetivo, trascender la existencia espiritual del plano material de la vida.
La vista obligada a la Villa de Etla nos invita a comer en su mercado, disfrutar el conjunto arquitectónico de su templo y exconvento, así como algunas de las construcciones civiles que están en el primer cuadro. Su calidad y trabajo en la piedra de estas fachadas, nos hablan del esplendor que un día tuvo esta comunidad y de la importancia que hasta la fecha mantienen en cuanto a proveer de alimento a los de más pueblos de los Valles de Oaxaca.
Indiscutiblemente el lugar que ahora ocupa el templo y exconvento de Etla, fue a lo largo de muchos años, un lugar de culto para los pueblos indígenas. A partir de la colonización española y el mestizaje, aunque cambió el culto, el lugar sigue siendo un espacio para exaltar la fuerza espiritual de los individuos. Pues el espíritu humano tiene muchas formas de expresar su grandeza. La evangelización cristiana, fue la consecuencia de miles de años de devoción religiosa y mística de los Antiguos Mexicanos, y hoy representa con la familia y la cultura popular, los cimientos más sólidos de nuestra cultura y nuestra identidad.

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