TEMPLO Y EXCONVENTO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
Este soberbio conjunto arquitectónico del siglo XVI, abarca una manzana completa, al costado poniente del Palacio de Gobierno, se encuentra el templo y exconvento de la Compañía de Jesús. La historia de los jesuitas y sus edificios en Oaxaca fueron muy azarosa.
Los jesuitas llegaron a México en 1572 y el edifico lo empezaron a construir en 1579, pero durante el siglo XVII sufrió varios temblores, lo que requirió de sucesivas reconstrucciones, hasta que en 1665 se terminó de restaurar, pero el temblor de 1711 lo dejó nuevamente en ruinas. Dieciséis años más tarde el edificio se restauró. Pero en 1790 el edificio fue cedido a las monjas concepcionistas, hasta que un nuevo temblor en 1801 nuevamente lo destruyó.
En 1867, con las leyes de exclaustración el edificio pasó al gobierno. Sin embargo, los jesuitas recuperaron parte del edificio y el templo, que hasta la fecha esta en operación.
Los jesuitas fundaron un colegio en Oaxaca, pero tanto el edificio como la orden tuvieron muchos problemas. El templo y el exconvento ocupan una manzana completa. En el interior del templo existe se ofrece a los devotos, “el agua bendita de San Ignacio”, que tiene fama de ser muy milagrosa.
El retablo principal tiene a la Inmaculada Concepción, a mano izquierda encontramos a la Virgen de Guadalupe y el Sagrado Corazón de Jesús. El templo cuenta con una preciosa capilla dedicada al Santo Cristo, donde esta el Santísimo y a su derecha se encuentra San Ignacio de Loyola, quien fundó la Compañía de Jesús en 1540. A la izquierda se encuentra San Francisco Javier.
Tres capillas laterales están dedicadas al Señor del Rayo, la Virgen de Guadalupe y a San José y el Niño.
La facha es de estilo barroco en dos cuerpos, en donde sobresale la escultura de San Ignacio de Loyola y a sus lados, entre dos columnas están los monogramas formados con las letras de José y María, por encima de los nichos vacíos. En el segundo cuerpo de la fachada, se aprecian tres ventanas del coro. Las torres las perdió en los temblores de 1931.
En la fachada Norte, arriba de la puerta vemos el monograma de María Reina y una Tiara. El atrio a desnivel es pequeño y tiene una verja de hierro forjado que la circunda. En la fachada a mano izquierda, existe una puerta y puede usted pasar a un patio interior, donde se encuentran las oficinas del templo y ahí podrá observar unas antiquísimas piedras talladas, que servían de caños en los primeros tiempos de la ciudad, a demás que encontrará un bello arco tallado en cantera, que permita el acceso a la parte superior del edificio.
El exconvento contó con cuatro patios. Actualmente sólo esta descubierto uno, otro se usa como cine y dos más pequeños los absorbieron los comercios. Una de las tareas pendientes que tiene el pueblo y el gobierno de Oaxaca, es rescatar este inmueble y recuperar su dignidad, pues actualmente esta siendo utilizado como pequeños comercios y este espléndido edificio es patrimonio de todos los oaxaqueños.
TEMPLO Y EXCONVENTO DE SAN AGUSTÍN
La Ciudad de Oaxaca tiene mucho templos y a pesar de los continuos temblores, ha reconstruido una y otra vez las ruinas que han dejado los movimientos telúricos. Es el caso de este majestuoso templo que se terminó de construir en el año de 1699, pero se sabe que existió en el mismo lugar otro que se construyó en 1586. El templo no cuenta con cúpula y torres, como consecuencia de los cíclicos temblores que afectan la ciudad aproximadamente cada cincuenta años.
La espléndida portada esta constituida de tres cuerpos, en donde presenta en el primero, las esculturas de San Nicolás Tolentino y San Juan de Sahagún.
En el segundo cuerpo apreciamos a San Agustín, cargando en su brazo izquierdo un templo. En la parte superior a sus lados, se encuentran dos ángeles sosteniendo su manto protector. En la parte inferior a sus costados, están diez personajes de la Orden de los Agustinos y en la parte central inferior, a los pies del santo, están tres cabezas de herejes a quienes venció en el evangelio a los lados del alto relieve se encuentran sendos nichos de San Alipio y Santo Tomás Obispo.
En el tercer cuerpo de la fachada se encuentran las esculturas de Santa Rita de Casia Y Santa Clara de la Cruz de Montefalco. La ventana del coro es octagonal.
El templo en su interior posee espléndidos retablos, lienzos y esculturas como los de San Nicolás Tolentino, la Virgen de la Consolación, San Lorenzo, santa Mónica. El cuadro de la Virgen María y el Niño Jesús, y el de la Santísima Trinidad coronando a la Virgen. La estatua del Obispo de Hipona, que esta rodeado de pinturas que representan su vida, es también digna de mención.
En la capilla derecha se encuentra Santa Rita y en la izquierda San Judas Tadeo. En el exconvento, desde finales del siglo XIX, funcionó la Casa de Cuna, que fue inaugurada por la esposa del General Porfirio Díaz en 1893 y actualmente opera un colegio. El atrio del templo tiene la superficie hundida y despejada, lo que permite que ahí se celebren muchas actividades pastorales y de la comunidad.
LA CATEDRAL DE OAXACA.
En el centro palpitante del corazón de la Ciudad de Oaxaca, se encuentra su espléndida catedral. Como un inmenso iceberg de cantera verde emerge de las telúricas entrañas de esta tierra, como anclando el potencial espiritual de los oaxaqueños a esta tierra magnética y uniéndola al mismo tiempo con el alto cielo azul, en el que siempre se recorta el follaje verde de los frondosos árboles de la Alameda del General Antonio de León
Pocos templos han tenido una vida tan azarosa como nuestra Catedral, los temblores y la voluntad creadora de los oaxaqueños, hicieron que el edificio se reconstruyera en tres ocasiones por lo menos.
La primitiva Catedral se supone que entró en operación en el año de 1640, porque el templo de San Juan de Dios, fungió como Catedral mientras se construía el recinto oficial. En el año de 1724 se contrató a Miguel de Sanabria, para que construyera un edificio mejor, mismo que fue terminado en 1733. Finalmente se sabe que en 1740 se inició la última construcción, y a finales del siglo XIX se realizaron las modificaciones como: se pusieron los canceles traídos de Europa.
Se le dotó de candiles fundios en Florencia, Italia. El grupo escultórico del Presbiterio, tiene acabados con mármol de Grecia y presenta la imagen de la Virgen de la Asunción, fundida en bronce pulido por el artista italiano Tadolini.
La espléndida fachada esta compuesta por tres cuerpos de estilo barroco. En el primer cuerpo se encuentran las tres puertas con arcos de medio punto, a los lados de la puerta central se encuentran las esculturas San Pedro y San Pablo.
En el segundo cuerpo encontramos tallado en piedra, la representación de la Virgen de la Asunción sobre nubes y querubines, a un costado está San Marcial Obispo Y San José, y al otro lado San Cristóbal y San Pedro Mártir. En el tercer cuerpo apreciamos, en el centro un panel que representa el santísimo sacramento por medio del Cáliz, y entorno a él, un manto sostenido por ángeles y querubines, estos últimos entre nubes. A los lados del Cáliz, dos religiosos hincados, a sus costados se encuentran San Agustín y San Benito, unos ángeles terminan la decoración.
Se remeta la portada, con la representación en la parte superior del Espíritu Santo, a través de una paloma de frente, con las alas emanando luz y un barandal de hierro forjado. Se puede apreciar que las dos torres de la Catedral, por su proporción, no son las originales, pues el temblor de 1931 las hecho a tierra.
En la parte superior se aprecia un reloj que el Rey de España, Fernando VI regaló a Oaxaca.
Después de la Virgen de la Soledad el pueblo de Oaxaca encuentra en la veneración del Señor del Rayo, una de sus aspiraciones más sublimes. Cristo muy milagroso que se encuentra en la última capilla a mano izquierda.
Cuenta la leyenda, que una vez cayo un rayo en un día despejado y sin nubes, para incendiar completamente el templo, que en esa época tendía una techumbre de madrea. Sin embargo, a pesar de que ardido todo el templo, lo único que no se quemó fue el Cristo, que sólo se oscureció.
Otra capilla importante, es la segunda a mano derecha, contiene los restos de la misteriosa Cruz de Huatulco. Se supone que cuando llegaron los españoles a las playas de Huatulco, encontraron un inmenso madero en forma de cruz. Al preguntar por su origen, los indígenas, que reverenciaban a la cruz, dijeron que hacia mucho tiempo que un hombre blanco y barbado, había llegado a esas tierras y habría inspirado en la gente, una enseñanza virtuosa. Los españoles lo tomaron por un milagro y supusieron que aquél santo varón, había sido el apóstol Santo Tomás. La cruz siguió en aquella playa, a pesar de que un pirata ingles trató de destruirla, quemándola, bombardeándola y jalándola con un barco. La cruz milagrosamente no sucumbió ante el infiel.
Años más tarde, en Oaxaca hubo una epidemia y trajeron la Cruz para hacer el milagro. Lo cual sucedió, pero la inmensa cruz fue cortada en pequeños pedazos, para hacer “reliquias”. De la inmensa cruz, sólo queda la cruz que se aprecia en la capilla y otra cruz que se envió al Vaticano.
En la entrada de la Catedral encontramos a la Virgen del Perdón. En la parte Oriente se puede apreciar a la Virgen de la Caridad y en sus costados, dos grandes emplomados con las imágenes de San Pedro Y San Pablo. En la parte central un símbolo del Espíritu Santo.
En la parte superior del coro del coro, se puede apreciar un órgano, que fue construido en Oaxaca en el año de 1690, como los más de 50 que existen en el estado y que son un valioso patrimonio cultural, único en México. La portada Sur, en el centro tiene una hermosa talla de Santa Rosa de Lima, una ventana con un emplomado, que representa a la Virgen María, protegida por una reja de hierro forjado, en la parte superior está un escudo de armas.
TEMPLO Y EXCONVENTO DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN
Entre todos los bellos y majestuosos edificios que tiene Oaxaca, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, que el templo y el exconvento de Santo Domingo de Guzmán es “la joya más importante de esta corona”. Catalogado por la UNESCO, “Patrimonio Cultural de la Humanidad“, es sin lugar a dudas uno de los monumentos más importantes del legado del periodo colonial de nuestro país.
Santo Domingo ha podido reunir extraordinarias coincidencias. Que haya sido construido con manos sensibles y talentosas. Que el Ejercito Mexicano lo
habitó por casi dos siglos, que un grupo de políticos le hayan dado continuidad al proyecto de rescate y restauración, que la sociedad civil organizada haya tomado una participación fundamental y decisiva en la defensa del proyecto, que un grupo de funcionarios hayan impulsado el proyecto con talento y profesionalismo. Santo Domingo representa uno de los mejores aciertos de la Política Cultural de finales del Siglo XX. Su rescate, restauración y operación serán una lección para los salvamentos del siglo XXI. Esta espléndida construcción es un testimonio y una continuidad de la sensibilidad espiritual y la asombrosa creatividad de los oaxaqueños, quienes hace dos mil quinientos años iniciaron la construcción de lo que hoy conocemos como Monte Alban, y que lejos de las grotescas ideas colonizadas, que desde un inicio de la Colonia han menospreciado y negado los grandes avances humanos en el desarrollo espiritual de los Viejos Abuelos, en Monte Alban se esculpió en la materia, un portentoso testimonio a la iinconmensurable fuerza de su espíritu.
Lo maravilloso de este pueblo, es que pese a las deshumanizadas condiciones de vida a que fueron sometidos los indígenas, ellos lograron asimilar el pensamiento judeocristiano y siguieron realizando, con las ideas de los colonizadores, testimonios a su ferviente espiritualidad y a sus prodigiosos talentos artísticos, especialmente en la cantera.
Este es el antecedente de Santo Domingo de Guzmán, sin el que no se podría explicar cabalmente los prodigios arquitectónicos realizados, no sólo en Oaxaca y México, sino en toda la América indígena. No seria valido negarle a la presencia Occidental sus valores propios, que también han contribuido a la formación de esta forma de entender el mundo y la vida de los mexicanos de
hoy. Lo que pretendemos subrayar es que, en otras latitudes americanas, donde no existieron pueblos indígenas o se les exterminó, no encontramos estos grandiosos testimonios de la grandeza espiritual de los seres humanos en el periodo colonial.
Santo domingo de Guzmán inicia su construcción en el año de 1575 y dura 30 años su construcción, con el esfuerzo compartido de los oaxaqueños, dirigidos por Fray Hernado Cavarcos; el exconvento fue habitado por los dominicos hasta el año de 1608.
Fue uno de los grandes artistas del periodo colonial, Andrés de la Concha, quien pintó el retablo principal en 1612, pero fue el teniente Coronel Martínez Rivera que en 1869 lo destruyó, para quitarle el oro laminado con el que estaba decorado.
El actual, es una reconstrucción inspirada en el templo de Yanhuitlán y fue terminado en el año de 1959. El retablo tiene una imagen del Espíritu Santo, la Virgen del Rosario con unos ángeles, San Francisco de Asís, San Andrés con la Cruz, Santa Teresa de Jesús, San Felipe y una escultura de Santa Inés de Monte Policiano.
Al centro Santo Domingo de Guzmán, una pintura de Santa Catalina de Siena y una escultura de Santo Tomás de Aquino. En un extremo de la pintura una pintura de Santa Rosa de Lima y San Alberto Magno.
En la parte más baja esta el trono del Santísimo, San Bartolomé y la daga, San Pedro y Santo Tomás con la pica y San Pablo.
El decorado de la bóveda de cañón tiene 36 pinturas que representan episodios del Antiguo Testamento, escenas de la vida de Jesús, María, los Profetas, los evangelistas y la Santísima Trinidad.
En los muros vemos 12 grandes cuadros en relieve, con escenas de la vida de Jesucristo, decorados con bellísimos colores y realzados. El conjunto a pesar de riqueza de formas y colores, no agota al espectador. Por el contrario, el arte sacro despierta la aletargada conciencia espiritual e infunde un sentimiento de devoción y paz.
El decorado clásico de Santo Domingo es el fondo blanco sobre yesería resaltada con formas vegetales y cubierta de color oro.
En la bóveda del Sotacoro tenemos el “árbol genealógico” de Santo Domingo de Guzmán; surge del padre del santo, Don Félix de Guzmán quien esta tendido en el interior de un nicho en forma de concha a manera de catafalco, el árbol se extiende con personajes de la “familia terrenal”, en la parte final se encuentra la Virgen del Rosario con el niño en brazos.
El templo tiene forma de cruz, con cinco capillas por lado, aparte de la extraordinaria Capilla del Rosario, con planta de cruz latina y los brazos del transepto muy cortos, cubierta con bóveda de cañón ornamentada con relieves, en donde se encuentran 24 pinturas de personajes de la Iglesia Católica.
En la Capilla del Rosario se aprecia un óleo de la Virgen que le esta entregando a Santo Domingo un rosario, simbolizando que fue este Santo, quien instituyó la práctica de rezar el Rosario. A sus costados se aprecian las imágenes de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen.
En las pecinas de la cúpula, aparecen los cuadros de los cuatro evangelistas con sus símbolos: San mateo y el ángel, San Marcos y el león, San Lucas y el buey, San Juan y el águila que en conjunto refieren la vida de Jesucristo. La bóveda del coro tiene a la Virgen de la Asunción entre rosas y a su alrededor están los misterios gloriosos, que son: la resurrección, la ascensión, la vida del Espíritu Santo, la asunción y coronación de la Virgen. La capilla fue terminada en el año de 1725 y aquí descansaron por muchos años los restos del General Vicente Guerrero.
La portada Poniente de la Capilla del Rosario, tiene el emblema de María, abajo el de los dominicos, flanqueado por dos perros, ya que esta orden se considera como “Los perros del Señor”, con sendas antorchas en el hocico, dando la luz a la obra de la orden.
Abajo se encuentra una bella talla, que representa a la Virgen del Rosario, quien tiene entre sus piernas al niño Jesús y mira a Santo Domingo, que hincado en penitencia es coronado por un ángel, que desciende del cielo.
La fachada del templo se empezó a construir a principios del Siglo XVII y es de estilo renacentista, con inicios del barroco, especialmente el segundo cuerpo, en donde aparecen esculpidos Santo Domingo y San Hipólito Mártir, sosteniendo la maqueta de un templo y sobre él, la imagen del Espíritu Santo. En la parte superior se encuentra el escudo de la orden dominica y los símbolos de la fe, la esperanza y la caridad. Las torres del templo, se terminaron en 1660 y tienen una altura de 35 metros.
El exconvento tiene influencia de los estilos gótico y renacentista. Esta majestuosa obra en su conjunto representa no sólo la fuerza espiritual de Oaxaca; si no la expresión de la sensibilidad y creatividad de nuestro mestizaje, ya que las ideas fueron de Occidente, pero las manos constructoras fueron indígenas.
Santo Domingo fue afectado por los terremotos de 1787 y tuvo que ser abandonado. En el siglo XIX fue ocupado por el ejercito, quien construyó en la parte Oriente un cuartel y usó gran parte del exconvento y la huerta hasta el año de 1994 en el ejercito lo entrego al pueblo y gobierno de Oaxaca. En el año de 1972 se instaló en una sección del exconvento, el Museo Regional de Oaxaca dependiente del INAH, que en su acervo cuenta con la espléndida colección del “Tesoro de Monte Alban”, consistente en las joyas que encontró el arqueólogo Alfonso Caso explorando la Tumba 7 del sitio arqueológico. Este maravilloso tesoro, puede considerarse como el mejor trabajo en joyería de los Viejos Abuelos de los Viejos Abuelos.
En el Centro Cultural Santo Domingo también encontramos la Biblioteca Francisco de Burgoa, el primer historiador español de Oaxaca, quien fue novicio y llegó a ser provincial ene este convento. La biblioteca contiene libros muy antiguos y una buena colección de los llamados “incunables”, libros hechos mano y que son ejemplares únicos. Esta colección se hizo con el acervo del fondo histórico de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, los libros que pertenecieron a las bibliotecas de las ordenes que se asentaron en Oaxaca, como la de los agustinos, dominicos, carmelitas y franciscanos.
Con la restauración el edificio contiene exposiciones permanentes y temporales de gran calidad, además de los continuos eventos artísticos, científicos y culturales que se desarrollan en sus amplias y bellísimas instalaciones.
El Jardín Histórico-Etnobotánico se encuentra en lo que fue la huerta del convento, ahí se estudia las plantas, su historia y su relación con la comunidad. También encontramos en lo que fue el cuartel, la Hemeroteca Néstor Sánchez, quien fue un distinguido periodista, que de joven combatió con los republicanos en la Guerra Civil Española y finalmente, el Centro Cultural Santo Domingo cuenta con una librería.
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1 Comentario »
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Diciembre 22, 2006 - Categorizado en Cultura de Mexico, General, Historia, Turismo
TEMPLO DE SAN MATÍAS EN JALATLACO
El barrio fue fundado por tlaxcaltecas que llegaron con los españoles en 1521. Se sabe que originalmente existió en este lugar una antigua ermita en 1669. Posteriormente los jesuitas edificaron un primer templo que fue destruido por los temblores en el siglo XVIII.
La portada del templo tiene dos cuerpos, en el primero tenemos un portón, con arco de medio punto, con el escudo de los jesuitas. Toda la decoración esta compuesta de almohadillas, cruces y flores talladas en cantera. En el segundo cuerpo podemos apreciar, un sobrio ventanal de forma octagonal que ilumina al coro.
La fachada lateral cuenta con una impresionante puerta con arco de medio punto y en la parte superior del arco, apreciamos un monograma de Jesús. Jamabas decoradas con rombos y botones y a sus costados pilastras. En el interior se encuentra una imagen del Señor de Jalatlaco en el Altar, a ambos lados de la imagen tenemos a la Virgen María y a San Juan Evangelista. También encontramos un cuadro de San Ignacio de Loyola y un lienzo del bautizo de Jesús.
Una torre pequeña de planta cuadrangular y un amplio atrio completan el conjunto.
TEMPLO DE SAN JUAN DE DIOS
Entre todos los templos que tiene la Ciudad de Oaxaca, quizás el de San Juan de Dios no tenga la gracia de ser el “corazón espiritual”, ni la “joya de la corona” y menos aún el recinto con mayor jerarquía eclesiástica. Más bien diremos que es modesto arquitectónicamente, sin embargo, históricamente es el más antiguo.
Porque todo hace suponer, que en este lugar se construyó la primera capilla de Oaxaca y que funcionó como Catedral por muchos años.
En parte por mejorar los templos y en parte por los sucesivos temblores que azotan al Valle de Oaxaca, la mayoría de los edificios originales ya no existen, y lo que hoy vemos, tienen diferentes estilos por las constantes reconstrucciones. Es por ello que recomendamos ampliamente la visita de este pequeño templo, que guarda en sus paredes, parte de la primera historia de la ciudad.
Encuentro de la Cruz de Huatulco y bautizo de Cosijoeza el último Emperador Zapoteca.
El edificio fue destruido por los temblores de 1662 y quedó desabitado. Sin embargo, en 1698 llegó a Oaxaca la Orden de Hospitalaria de San Juan de Dios, que se dedicaba a cuidar enfermos. Fue entonces que se le asignó las ruinas del edificio, en donde construyeron un nuevo templo y un convento en 1700. En este sitio se habilitó un hospital y se creó un huerto.
Pero nuevamente la desgracia calló sobre el edificio sufriendo un incendio que lo dejo en ruinas, hasta que en 1886 fue reconstruido. Actualmente solo queda el templo y en lo que fue el exconvento y el huerto, se construyó el Mercado 20 de Noviembre .
El templo esta en una esquina y la fachada mira hacia el Poniente. La fachada es neoclásica, con una torre pequeña y desproporcionada, que tiene unos ángeles y un jarrón sobre cada pilar. En la portada destaca la ventana del coro.
En la fachada lateral que mira al Norte tiene dos cuerpos, en donde resalta la imagen de Santa Catarina Mártir, los monogramas de Jesús y María, con relieves del sol, las estrellas y la luna. En un nicho aparece la escultura de un arcángel.
En el interior del templo encontramos, en el retablo principal, la imagen de San Juan de Dios y 31 óleos de Obispos.
La capilla del Señor de las Misericordias. Cuadros alusivos a la famosa rebelión de los indígenas serranos de Cajonos en 1700, la Cruz de Huatulco, el bautizo del último Señor zapoteca, llamado Cosijoeza, una escena de la primera misa realizada en Oaxaca a la orilla del río Atoyac y que se supone es el lugar donde esta construido el templo, y finalmente un retrato de Fray Bartolomé de las Casas.
TEMPLO DE LA SANGRE DE CRISTO
En el espléndido paseo que constituye el recorrer la calle peatonal Macedonio Alcalá, que inicia en la calle de Independencia a un costado del edifico del antiguo Instituto de Ciencias y Artes del Estado, hoy Facultad de Derecho de la UABJO y que termina en el costado Oriente del exconvento del Carmen Alto, se encuentra un pequeño templo, que desde sus inicios a pesar de estar en el centro de la ciudad, no fue parte de un convento.
El Templo de la Sangre de Cristo vive en el corazón de las familias oaxaqueñas. Es muy común ver que en él se realicen muchas ceremonias familiares. Su distribución, su tamaño y su ubicación lo hacen ser un recinto muy solicitado en la ciudad.
Casi enfrente del templo, sobre la calle de Bravo, se encuentra el Jardín Labastida. Antiquísimo lugar de la primera traza. El jardín tiene un joya arquitectónica, una “caja de agua” del siglo XVIII, que en la década de los noventas estaba materialmente absorbido por un frondoso e inmenso árbol. Sin embargo, una tormenta lo desgajó y callo con todo y la construcción. Fue un destacado oaxaqueño, el Ing. Bustamante, quien personalmente se hizo cargo de la reconstrucción del monumento.
En el Jardín Labastida, actualmente se encuentra el llamado “Jardín del Arte” donde un grupo de artistas ha ganado un espacio popular para la difusión de la producción artística. La Ciudad de Oaxaca se ha convertido en un polo de promoción de las artes plásticas en el ámbito nacional e internacional. En sus calles podemos encontrar una gran cantidad de galerías públicas y privadas, con obra de pintores oaxaqueños, nacionales y extranjeros.
Se supone que en el lugar que hoy ocupa el templo, estaba el panteón a las afueras de la ciudad. Como se puede apreciar, la traza del siglo XVI fue muy pequeña, pues ahora el lugar se considera en el centro de la ciudad.
Sin embargo, el crecimiento de la ciudad hizo que a mediados del Siglo XVII el panteón estuviera ubicado en un sitio impropio, además de que resultó muy pequeño. Por lo que el presbítero Lorenzo de Olivera se da a la tarea de construir en el solar donde estaba el pequeño panteón, este austero templo que fue terminado en 1689. Pero debido a los temblores de 1781 y 1801, casi lo destruyeron completamente, para ser reconstruido a principios del siglo XIX.
Su portada es austera, con una bella puerta de arco de medio punto y capitel toscano. Encima de la puerta, aparece la ventana del coro resguardada por una reja de hierro forjado. Sobre la ventana encontramos un nicho de medio punto y dentro de él, esta una estatua del Arcángel Uriel. Finalmente, en la parte superior encontramos otro nicho, con una Cruz de Lorena. En la parte superior de la puerta Sur observamos la imagen de San Lorenzo. Las torres gemelas son pequeñas, igual que su atrio, que esta conectado con la calle peatonal.
TEMPLO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES
En este lugar los jesuitas hacia el año de 1576 construyeron el Seminario de San Juan y en el año de 1766, la capilla domestica del seminario es ahora el templo de Nuestra Señora de las Nieves. De estilo churrigueresco, cuenta con cinco espléndidos retablos dedicados al Divino Rostro y los cuatro evangelistas, el de la imagen del sagrado Corazón de Jesús, el de la Virgen de las Nieves con un lienzo representando la Pasión y dos mas con la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro y San Antonio de Padua.
En la fachada se aprecia un escudo con las letras de Maria encima de unas llaves, en la parte inferior esta la puerta de acceso, con arco de punto. En la parte superior esta un anagrama de Cristo y la imagen de la Virgen. Cuenta con torres gemelas de planta cuadrada. En el retablo principal aparece la imagen de la Virgen de las Nieves.
Se dice que un día el Papa San Liberio en el siglo IV de nuestra era tuvo un sueño en el cual se le aparecía la Virgen pidiéndole la construcción de su templo, tiempo después, en un mes de agosto caluroso en Roma hubo una tormenta de nieve en el monte Esquilino – una de las siete colinas de Roma - el cerro quedo cubierto del blanco material, donde se apareció la Virgen señalando el sitio donde se le debería construir el templo. Es por ello que se le denominó la “Señora de las Nieves.
TEMPLO DE SAN FELIPE NERI
A pesar de estar en una esquina “muy apretada” y que poco deja apreciar su extraordinaria fachada, este templo posee un maravilloso trabajo de talla en la cantera verde, lo que confirma la extraordinaria capacidad de los lapidarios oaxaqueños, herederos directos de los constructores de Mitla y Monte Alban.
Se sabe que se comenzó a construir un primer templo en el año de 1633 y el actual en 1733. Esta dedicado a la Virgen del Patrocinio. Este bellísimo templo tiene tres cuerpos en su fachada barroca, con seis nichos vacíos.
El acceso tiene un arco de medio punto, con el símbolo del Espíritu Santo. En la parte superior se encuentra una talla de San Felipe Neri y arriba y arriba de ella una ventana ochavada, con una reja de hierro forjado.
En la parte superior de la fachada se aprecian los monogramas de Jesús y maría, y una cruz. El templo tiene dos pequeñas torres que fueron construidas en 1803.
En el interior del templo podemos observar dos retablos que llaman mucho la atención, en especial, el retablo principal, que es una expresión del estilo Churrigueresco, en el que sobresalen las imágenes de la Virgen del Patrocinio y la de San Felipe Neri.
El templo posee óleos de José Paez y Agustín Santaella, del año de 1740. En el crucero derecho apreciamos a la Virgen de Santa Lucia y en el izquierdo a la Virgen de Guadalupe.
Cabe mencionar que en este templo se casó don Benito Juárez, quien donó al templo dos candelabros de plata que hasta la fecha se pueden apreciar. En la parte posterior del exconvento, que da a la calle de Morelos, se instaló el Hospital de la Caridad.
TEMPLO DE SANTA MARÍA DEL MARQUESADOTEMPLO DE SANTA MARÍA DEL MARQUESADO
Este maravilloso templo se construyó durante el Siglo XVII, por la orden de los dominicos. Sin embargo, se sabe que desde que Hernán Cortés peleaba los linderos de su marquesado, con los españoles que vivían en la Ciudad de Oaxaca, existía un templo en ese lugar.
La planta del edifico es de una nave con capillas laterales y techo de bóveda de cañón semicilíndrico. Este templo esta ubicado muy cerca de la estación de trenes, en lo que fue las afueras de la ciudad. Le da nombre a ese antiguo barrio y se dice que hasta ahí llegaba el marquesado de Cortés, que venia desde Coyoacán en la Ciudad de México.
En la fachada se aprecian dos esculturas de dos ilustres oaxaqueños. La del filántropo Fernández de Fiallo y la del presbítero Aguirroles, quienes fueron benefactores de este templo. En la parte superior de la fachada se puede apreciar la ventana del coro, con forma octagonal, como es clásico en los templos oaxaqueños. Encima de la ventana del coro se ve un pequeño nicho que alberga la imagen de La Virgen de la Asunción. El trabajo en la cantera es sobrio y con la famosa cantera verde de Oaxaca.
El retablo principal tiene una réplica del templo de la Guadalupe, hecha en Italia, en donde se ve la imagen de Cristo Crucificado, a sus lados la Virgen y el Apóstol Juan. Sobresale también la capilla de la Virgen de los Reyes, con un lienzo del bautizo de Jesús.
TEMPLO Y EXCONVENTO DE SAN FRANCISCO
Desde el inicio de la fundación española de la Ciudad de Oaxaca, la parte Sur siempre la habitaron los indígenas que los españoles obligaron a vivir para que fueran la servidumbre, no sólo en las casas habitación, sino fundamentalmente en las obras de construcción, donde la mano de obra indígena fue fundamental para construir y reconstruir nuestra ciudad.
Otra razón importante es que en esta parte de la ciudad las tierras tenían mucha humedad, debido a que los españoles desviaron el cause del Río Atoyac, que pasaba originalmente al lado del templo de San Juan de Dios, por lo que en esta zona se sembraban las hortalizas y su suelo es arenoso, teniendo muy cerca de la superficie el agua.
Es por esta razón que este espléndido edificio, fue derribado en dos ocasiones por los temblores en los Siglos XVI y XVII, y como casi todos los edificios han sido reconstruidos por la fuerza espiritual y el talento creador, que vive en el corazón del pueblo oaxaqueño.
En 1859 el gobernador Don Benito Juárez ordenó que el edificio albergara al Hospital General. Posteriormente paso a ser sucesivamente, la Escuela Normal y la de Artes y Oficios.
Actualmente el exconvento sirve como oficinas de gobierno. La barda del atrio es imponente. El templo tiene la planta de una cruz latina. La fachada es de estilo churrigueresco, compuesta de tres cuerpos.
En el primer cuerpo se encuentran dos pares de pilastras en forma de pirámide truncada, con la base menor hacia abajo, en un bello trabajo de cantera color gris, donde se aprecian dos estatuas, una de San Francisco de Asís y la otra de San pedro Alcántara.
En el segundo cuerpo de la fachada se observa un medallón con el escudo de la orden de San Francisco, fundadores del templo y en la clave del arco veremos una talla inspirada en el bautizo de Cristo. Encima del bajorrelieve y en el tercer cuerpo, apreciamos la imagen de la Inmaculada Concepción.
En la parte superior izquierda, se encuentra una pequeña torre campanario de planta cuadrada. El retablo principal del templo ya no existe, en su lugar encontramos uno de cantera en donde sobresale un Cristo y la imagen de la Virgen de Guadalupe.
En la parte derecha del templo, tenemos una hermosa capilla con fachada estilo barroco, con representaciones de San Luis Rey, san Lucrecio y Santa Clara de Asís. La capilla se construyó en el primer tercio del Siglo XVIII.
Se recomienda apreciar la extraordinaria colección de obra sacra en óleo, que se encuentra en las oficinas de la parroquia.
EL TEMPLO Y EXCONVENTO DE ETLA
Oaxaca es una de las “casas antiguas” de nuestra civilización. Después de la zona Olmeca ubicada entre los estados de Veracruz y Tabasco, Oaxaca será el polo de desarrollo más antiguo y sí bien, Teotihuacan fue el centro generador de la Toltecáyotl, Monte Alban inició su construcción medio milenio de años antes.
La obra dominica dejos su huella en el Valle de Etla y su exconvento tiene el sello inconfundible de esta orden religiosa que estuvo presente desde los primeros tiempos de la colonización de lo que hoy es el estado de Oaxaca.
Dentro de los Valles de Oaxaca, Yagul en el valle de Tlacolula y San José del Mogote en el valle de Etla, resultan ser los asentamientos más antiguos. El primero es prehistórico, es decir, que lo habitaron mucho antes del descubrimiento de la agricultura, cuando los seres humanos eran cazadores-recolectores. Sin embargo, estudios recientes nos señalan que hay pruebas fehacientes de que la invención del maíz se dio diez mil años a. C., debido a que han encontrado semillas de maíz y calabaza datadas con estas fechas.
En san José del Mogote, encontramos los vestigios arquitectónicos más antiguos de los valles de Oaxaca, y no es de dudar, pues hasta la fecha es uno de los valles más fértiles, toda vez que recibe el agua que baja de las estribaciones de la Sierra Norte.
Se tienen datos que sitúan a la Villa de Etla, “como el granero” de los valles y su propio nombre, así nos lo indica, ya que en lengua Náhuatl significa “fríjol” o “lugar de los abastecimientos”. Lo cierto es que a la llegada de los conquistadores encontraron en Etla, uno de los lugares más poblados de los valles, junto con Zaachila y Tlacolula. Es muy interesante saber que a los alrededores de Monte Alban, no existieron asentamientos humanos de importancia, salvo Xoxotlán.
Se sabe que en donde hoy existe el templo y el mercado de Etla, estaba un gran centro urbano, con sus pirámides y sus patios. Los colonizadores en el lugar donde encontraban grandes pirámides que implicaban el culto a alguna deidad de los Viejos Abuelos, ellos mandaban destruirla y ahí hacían que los indígenas construyeran grandes templos cristianos. Es el caso de Etla. Los dominicos se establecieron en Etla y su templo y exconvento tienen todo el estilo. Muy parecido al de Yanhuitlán su patio interior nos recuerda también a Cuilapan y un poco a Santo Domingo en Oaxaca.
Con su clásica fuente en el centro y sus dos pisos, el patio del exconvento nos inspira esa quietud y esa sobriedad de la que se alimenta el espíritu. Estas magnificas obras arquitectónicas representaron un gran esfuerzo de los pueblos indígenas, pues en su calidad de vencidos y esclavos, tuvieron que hacer estos monumentales trabajos a manera de tributo durante toda la época colonial; poniendo, no sólo la mano de obra y su correspondiente alimentación, sino en muchos casos los materiales de la región, como la piedra, arena, madera, cal, etc.
En el exconvento se conservan algunos frescos originales y dos esculturas, una dedicada a san Pedro Mártir. Caminar por sus corredores, cruzar los arcos de sus puertas, respirar ese aire de tranquilidad, paz y armonía que inspiran estos recintos, invitan al espíritu a la reflexión y a la interiorización.
Existe en la fachada un corredor con unos bellos arcos, que en su tempo se supone fue un lugar para pernoctar de los caminantes. La extensión del predio del templo y el exconvento es muy amplio. A sus pies de encuentra, hacia la parte sur, el mercado de Etla con una construcción que data del siglo XIX.
La fachada del templo es muy austera, lo mismo que su interior, que ha sufrido grandes transformaciones y que ya no posee sus retablos originales. Sin embargo, la magnificencia de la obra, sobrecoge al espíritu y nos invita a reflexionar sobre la importancia que ha tenido el desarrollo espiritual de los seres humanos, en este caso a través de la religión católica, pero siete mil quinientos años atrás, nuestros Viejos Abuelos nos dejan impresionantes testimonios de su preocupación por el mismo objetivo, trascender la existencia espiritual del plano material de la vida.
La vista obligada a la Villa de Etla nos invita a comer en su mercado, disfrutar el conjunto arquitectónico de su templo y exconvento, así como algunas de las construcciones civiles que están en el primer cuadro. Su calidad y trabajo en la piedra de estas fachadas, nos hablan del esplendor que un día tuvo esta comunidad y de la importancia que hasta la fecha mantienen en cuanto a proveer de alimento a los de más pueblos de los Valles de Oaxaca.
Indiscutiblemente el lugar que ahora ocupa el templo y exconvento de Etla, fue a lo largo de muchos años, un lugar de culto para los pueblos indígenas. A partir de la colonización española y el mestizaje, aunque cambió el culto, el lugar sigue siendo un espacio para exaltar la fuerza espiritual de los individuos. Pues el espíritu humano tiene muchas formas de expresar su grandeza. La evangelización cristiana, fue la consecuencia de miles de años de devoción religiosa y mística de los Antiguos Mexicanos, y hoy representa con la familia y la cultura popular, los cimientos más sólidos de nuestra cultura y nuestra identidad.
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Diciembre 22, 2006 - Categorizado en Cultura de Mexico, General, Historia, Turismo
TEMPLO Y EXCONVENTO DE LOS SIETE PRINCIPES
Esta importante construcción data de principios del Siglo XVIII y se terminó de construir en 1781. Fue creada para recibir a doncellas indígenas bajo la Orden de San Francisco, pues debemos de recordar que el Sistema de Castas era muy estricto y no permitía que los indígenas se mezclaran con los españoles o criollos.
Como todos los templos y exconventos de la ciudad, el de Los siete Príncipes no fue la excepción y los temblores lo destruyeron hasta dejarlo totalmente deshabitado.
El convento de “las capuchinas de abajo” tenia dos fuentes que eran surtidas desde el carmen bajo. Una fuente interior para uso de las monjas y la exterior, para uso de las personas del barrio que tomo el nombre de “los Siete Príncipes“.
El templo de estilo barroco tiene en su retablo principal una imagen de la Virgen de los Ángeles con los siete Arcángeles: San Uriel, San Rafael, San Miguel, San Gabriel, San Ragüel, san Yeudiel y san Barquiel. Posee una pequeña capilla donde se venera al Santísimo.
El exconvento es de dos plantas y dos patios. Actualmente opera en él la casa de la Cultura Oaxaqueña, que es una de las más antiguas del país, pues fue fundada en 1971.
Fue en la mitad de la década de los sesentas, que el edificio del exconvento se restauró para poner ahí, a la Escuela de Artes y Oficios, pero debido a que no funcionó como se esperaba, se le dio al edificio el uso de Casa de la Cultura que hasta la fecha tiene.
La pasión de los oaxaqueños por el arte, es un reflejo de la sensibilidad y creatividad que estas tierras dan a sus hijos. Como hemos dicho ya, Oaxaca es un centro energético del planeta, que como ser vivo, posee conciencia de Ser. Es la energía magnética y la Luz, lo que permite que en cada oaxaqueño se encuentre un artista en potencia.
TEMPLO Y EXCONVENTO DE GUADALUPE
El pueblo de México tiene su centro espiritual en la Virgen de Guadalupe. Punto de encuentro, “jardín doloroso” de nuestra hermandad, el mexicano encuentra en la “Virgen del Tepeyac” el vinculo que lo une y lo sostiene, en un país pluriétnico, plulrilingüístico y pluricultural.
“Atrás” de la imagen de la Virgen judeocristiana, se encuentra la figura de “Tonatizin“, nuestra “madre querida. Símbolo religioso del México Antiguo que tiene que ver con la Tierra y el amor materno a sus hijos más indefensos.
Es por ello, que en Oaxaca no podía faltar un templo consagrado a la Patrona de todos los mexicanos. Situado en aquellos tiempos en las afueras de la ciudad, hoy se encuentra en lo que podemos considerar todavía el primer cuadro. Frente al espléndido parque, conocido popularmente como “el llano“, que cuenta con un monumento al benemérito de América y dos majestuosas fuentes.
En ese lugar, a finales del siglo XVII se construyó una ermita. Posteriormente se edificó un hospital, que se puso bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe. La imagen de la Virgen fue una copia directa de la original que se hizo en el año de 1657, y que en el pavoroso incendio de 1665, milagrosamente no se dañó, por lo que cobró más devoción por el pueblo.
El hospital fue administrado por la Orden Hospitalaria de los Betlemitas, hasta que en el año de 1821 fueron expulsados de América. El edificio sufrió constantes destrucciones por los temblores y fue abandonado. Posteriormente se abrió como hospital civil, pero fue devastado por los temblores de finales del siglo XVIII. Finalmente se instaló en ese lugar un Colegio Seminario que operó hasta 1916, que por la revolución pasó a ser cuartel y después Escuela para hijos del Ejercito.
Después fue oficina de gobierno, pero los temblores de 1931 lo destruyeron nuevamente, quedando en ruinas hasta que en 1958 se restauró, usando una parte como escuela secundaria y la otra como oficinas del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Los oaxaqueños celebran con mucha intensidad y gozo el 12 de diciembre y el sitio es utilizado como punto de reunión de contingentes.
TEMPLO Y EXCONVENTO DEL CARMEN ALTO
Cuando llegaron los españoles a Huaxyacac se encontraron en este sitio, un templo mexica consagrado a Centeotl la deidad del maíz. Recuérdese que esta ciudad fue fundada por los aztecas en el año de 1486 y que en el Cerro del Fortín construyeron una guarnición militar, pero en las faldas se asentó un pequeño poblado mexica, en el que Vivian los familiares de los soldados.
Los españoles destruyeron la pirámide de Centeotl y con sus piedras edificaron una pequeña ermita dedicada a la santa Vera Cruz. Pero en el año de 1769, los padres carmelitas construyeron el templo y el convento llamado “El Carmen Alto“, toda vez que era exclusivo para españoles, porque el otro templo llamado “Del Carmen Bajo“, era para los mestizos y los mulatos, los indígenas tenían sus propios templos en la parte Sur de la ciudad. En los trescientos años de la Colonia el sistema de castas era feroz y muy estricto.
El edificio fue cuartel y prisión militar, cuando José María Morelos tomó la ciudad en 1812. Fue en este lugar donde se fortificaron las tropas realistas por intentar resistir a Morelos. El templo tiene una planta de cruz latina y posee una capilla lateral, consagrada a Santa Teresita.
En la fachada del templo se aprecia un relieve de la Virgen del Carmen con los brazos abiertos, dos ángeles sostienen su manto, bajo el que se protegen mujeres y hombres de su orden; a sus lados están dos blasones de la orden. En la parte superior de la fachada se aprecia la ventana del coro.
En la portada lateral se esculpió el alto relieve de San José y en la parte superior se aprecia una interesante cruz labrada en piedra, llamada “La Cruz Acordonada“.
En el retablo principal tenemos de nuevo a la imagen de la Virgen del Carmen. El exconvento actualmente alberga oficinas de gobierno. En la parte posterior, hacia el lado Oriente, se encuentra una escuela primaria.
En la puerta Sur del templo encontramos una fuente de agua, donde llegaba el vital liquido por el acueducto desde San Felipe del Agua.
Existe una placa alusiva que dice “Se acabó esta obra a 6 de marzo de 1751″.
Cuando llegaron los españoles a Huaxyacac se encontraron en este sitio, un templo mexica consagrado a Centeotl la deidad del maíz. Recuérdese que esta ciudad fue fundada por los aztecas en el año de 1486 y que en el Cerro del Fortín construyeron una guarnición militar, pero en las faldas se asentó un pequeño poblado mexica, en el que Vivian los familiares de los soldados.
Los españoles destruyeron la pirámide de Centeotl y con sus piedras edificaron una pequeña ermita dedicada a la santa Vera Cruz. Pero en el año de 1769, los padres carmelitas construyeron el templo y el convento llamado “El Carmen Alto”, toda vez que era exclusivo para españoles, porque el otro templo llamado “Del Carmen Bajo”, era para los mestizos y los mulatos, los indígenas tenían sus propios templos en la parte Sur de la ciudad. En los trescientos años de la Colonia el sistema de castas era feroz y muy estricto.
El edificio fue cuartel y prisión militar, cuando José María Morelos tomó la ciudad en 1812. Fue en este lugar donde se fortificaron las tropas realistas por intentar resistir a Morelos. El templo tiene una planta de cruz latina y posee una capilla lateral, consagrada a Santa Teresita.
En la fachada del templo se aprecia un relieve de la Virgen del Carmen con los brazos abiertos, dos ángeles sostienen su manto, bajo el que se protegen mujeres y hombres de su orden; a sus lados están dos blasones de la orden. En la parte superior de la fachada se aprecia la ventana del coro.
En la portada lateral se esculpió el alto relieve de San José y en la parte superior se aprecia una interesante cruz labrada en piedra, llamada “La Cruz Acordonada“.
En el retablo principal tenemos de nuevo a la imagen de la Virgen del Carmen. El exconvento actualmente alberga oficinas de gobierno. En la parte posterior, hacia el lado Oriente, se encuentra una escuela primaria.
En la puerta Sur del templo encontramos una fuente de agua, donde llegaba el vital liquido por el acueducto desde San Felipe del Agua. Existe una placa alusiva que dice “Se acabó esta obra a 6 de marzo de 1751″.
TEMPLO DE LA VIRGEN DE LA SOLEDAD Y PLAZA DE LA DANZA
El corazón espiritual de los oaxaqueños se encuentra condensado en una pequeña imagen de la Virgen de la Soledad y representado en un espléndido templo, expresión decantada del más puro estilo del “Barroco Oaxaqueño“. En la ciudad abundan los templos y cada barrio tiene el suyo. Sin embargo, todos los oaxaqueños se hermanan con la Virgen de Juquila y la Virgen de la Soledad.
Se sabe que desde la época prehispánica, los lugares donde actualmente se encuentran estos templos, fueron sitios sagrados y de culto de nuestros Viejos Abuelos. La sensibilidad y misticismo del pueblo llevan a Oaxaca a ser “la reserva espiritual de México”.
Antes de la llegada de los españoles, los aztecas en 1486 fundaron Huaxyacac como una guarnición militar en lo que hoy conocemos como “El Cerro del Fortín” y tenían al pie del cerro un pequeño asentamiento en donde vivían los familiares de los guerreros aztecas.
En el lugar existía una piedra de donde brotaba agua de las entrañas de la tierra y era considerado como un lugar sagrado. Fueron los españoles quienes, pese a la destrucción del “centro ceremonial en torno a la piedra” y a la evangelización, tuvieron que mandar construir una sencilla ermita en el lugar, pues los indígenas seguían venerando a la piedra.
Años después, la leyenda cuenta que un arriero encontró a una mula ajena entre sus animales y que al llegar a Oaxaca, la mula cayo muerta a las puertas de la ermita. Al dar parte a las autoridades, éstas abrieron la caja que cargaba el animal, encontrando una cabeza y unas manos talladas, que tenían una leyenda que decía, “Nuestra Señora de la Soledad al pie de la Cruz”.
Por el milagro, el obispo dispuso que la Virgen se quedara en la ermita y años después se construyó el templo, que es el “corazón espiritual de Oaxaca“, ya que la Virgen de la Soledad es la patrona de la ciudad.
La construcción del templo se inicio en 1682 y se terminó en 1718, 36 años donde la pasión y la sensibilidad de los oaxaqueños dieron vida de la cantera en bruto, a fuerza de manos diestras de artistas, sean lapidarios, carpinteros, herreros, ebanistas y orfebres, la expresión del potencial espiritual de un pueblo, que por milenios había aprendido a florecer su corazón y a transformar la materia guiados por la luminosa conciencia del espíritu.
La portada del templo está integrada por tres cuerpos, con columnas tritóstilas con un vano central, con arco de medio punto y tiene una altura de 24 metros. De estilo barroco exuberante y que representa lo que se conoce como “El Barroco Oaxaqueño”.
Posee nichos con arcos poligonales en donde aparece en el primer cuerpo de la portada, las esculturas de San Agustín, San Pedro Y Santa Mónica.
En el segundo cuerpo se encuentran extraordinarias tallas de la Virgen al pie de la Cruz y de izquierda a derecha: San Juan, San Joaquín, dos ángeles apasionados, Santa Ana y Santa Lucia. En el tercer cuerpo tenemos a la ventana del coro en la parte central, con la representación de las 8 bienaventuranzas, que significa “Que así como el rayo de luz traspasa el cristal sin hacerle daño e ilumina el recinto, así el espíritu de Dios se posó en el cuerpo de María dejándola en cinta para que ella diera luz, a la luz del mundo. Encima de esa ventana un detalle labrado en piedra, que representa el Espíritu santo y las tallas de: San Cristóbal, Santa bárbara, Santa Magdalena de rodillas y san Miguel, la Reina Isabel y san Nicolás Tolentino.
Por último, en el remate tenemos, la imagen de la Asunción de María a los cielos como Reina y Señora de todo lo creado. Cabe mencionar que en este templo se encuentran los tres estilos de columnas: bórico, jónico y corinto.
En la puerta Sur tenemos una portada estilo barroco sobrio, dividida en dos cuerpos. En el primero encontramos a San Luis Rey y a San Antonio de Padua, en el segundo a San José tomando de la mano al niño Jesús. Finalmente en la parte superior esta la Virgen de la Soledad.
Entrando por la puerta principal, inmediatamente a mano derecha encontrará la piedra donde nacía el agua y que según la leyenda, le da origen al templo, protegida por una verja de hierro fundido de excelente manufactura.
En el coro un bellísimo órgano del Siglo XVIII que no podía faltar, ya que como se sabe, gracias a las últimas investigaciones en los archivos de la Catedral Oaxaqueña, la música para órgano fue uno de los pocos medios en que se pudieron expresar musicalmente los indígenas durante los trescientos años de colonia, pues su música fue cercenada de los pueblos originarios, aduciendo que era demoníaca.
En el presbiterio podemos observar a la Virgen Patrona de Oaxaca y Señora del Templo, a sus costados se puede apreciar pinturas del Siglo XVIII dedicadas a San Pedro, San Pablo, San Agustín, San Jerónimo, Santa Teresa, San Benito Abad, Santa Catalina y de la Magdalena.
En la parte superior del presbiterio está una filosófica leyenda en latín, que representa el símbolo de esta impresionante obra material, que en su conjunto contiene mensaje espiritual de la Virgen, ante el inmenso dolor de ver el sacrificio de su hijo, que dice: “Oh vosotros que transitáis por el mundo, atended y ved, sí vuestro dolor es tan grande como el mío”. También se aprecia la imagen de Dios Padre, el Espíritu Santo y a Jesús.
En la parte Sur tenemos la Capilla de las veladoras y hacia el poniente esta el Museo Religioso de la Soledad, formado por testimonios, exvotos y regalos que le han hecho a la Virgen de la Soledad. Enfrente del atrio encontramos el Jardín Sócrates donde se venden las famosas nieves de Oaxaca. En la parte Norte del conjunto se encuentra la llamada “Plaza de la Danza” y frente a ella, hacia el Oriente este el templo de San José construido por los jesuitas en el año de 1595.
El exconvento de las monjas capuchinas, que esta a su lado fue vendido en 1867 debido a las Leyes de Reforma y en 1893 paso a ser primero hospicio, asilo de ancianos y en 1947 Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
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Diciembre 21, 2006 - Categorizado en Cultura de Mexico, General, Historia
El estado de Oaxaca tiene 570 municipios, una cuarta parte de todos los municipios del país. En el Municipio de San Pablo Villa de Mitla, se encuentra la Agencia de Xaaga, a unos 10 minutos por la carretera que sube a los Mixes.
En Xaaga se encuentra el casco abandonado de una hacienda que en su día fue muy grande y rica. Sus grandes paredones de adobe nos hablan de la grandeza de esta construcción en sus días de gloria.
Las haciendas oaxaqueñas no fueron tan numerosas y extensas como las de Puebla, Morelos o el Estado de México, pero por la ancestral cultura zapoteca de los Valles, fueron muy productivas.
La Hacienda de Xaaga no fue la excepción. La gente grande del lugar nos relata que los hacendados sembraban maíz y trigo, y hay quien afirma que nació en la hacienda cuando sus padres trabajaban en ella.
Sorprende encontrar operando en los valles de Oaxaca haciendas todavía a mediados del siglo XX, como es el caso de la Hacienda de Xaaga o la Hacienda de Yahuiche, que por ser pequeña propiedad, no pudieron ser afectadas por la Reforma Agraria.
Actualmente el casco de la hacienda pertenece al pueblo a través del ejido, y esta en espera de ser restaurada para impulsar el turismo en Xaaga, toda vez que en esta hacienda se encuentra una construcción de los Viejos Abuelos zapotecos y que en su día debió estar integrada al conjunto de Mitla.
En efecto, la Hacienda posee un interesante vestigio arqueológico que pocas personas conocen y disfrutan.
En una cruz, como el quincunce que se encuentra en Mitla, se encuentran bajo tierra unas bellísimas piedras labradas, con las mismas grecas que las de Mitla. El lugar esta debidamente protegido y seguramente cuando restauren la hacienda, éste sitio será uno de los atractivos más importantes.
Seguramente que en toda el área de Mitla deben existir más maravillas como las de Xaaga, dado que esta región fue muy importante no solo para los zapotecos, sino para el Anáhuac.
Xaaga y su hacienda es un lugar muy interesante para conocer. De modo que cuando visite Mitla, reserve una hora para acercarse a la hacienda y disfrutar de su vestigio arqueológico, además de que podrá comprar directamente a los artesanos productores de textiles en algodón sus maravillosos trabajos.
Oaxaca y su cultura representan “la reserva espiritual de México“. No solo es su Patrimonio Cultural Tangible, como son los vestigios arqueológicos de los Viejos Abuelos o las espléndidas construcciones del periodo colonial, sino fundamentalmente, el Patrimonio Cultural Intangible que esta depositado en las tradiciones, usos y costumbres de la vida cotidiana de los oaxaqueños.
Visitar Oaxaca es como volver al vientre prodigo de nuestra Madre Cultura, que siempre generosa nos espera con los brazos abiertos. Y nos conciente con sus ancestrales comidas, sus exquisitos dulces, sus espirituosas bebidas y sus espléndidos lugares.
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Diciembre 21, 2006 - Categorizado en General, Historia, Turismo
Pocas veces hemos podido apreciar en Oaxaca, un proyecto de servicio turístico que tenga tan alta calidad, tanto en el aspecto material como en el humano. La familia Cid de León Ricárdez ha emprendido un desafío digno de las grandes obras oaxaqueñas. En Oaxaca la grandeza no viene por el tamaño o la riqueza, sino por su grandeza espiritual. Una familia oaxaqueña pone en un proyecto de servicios turísticos, la ancestral hospitalidad, la calidad y calidez del Espíritu Oaxaqueño.
En efecto, platicar con doña Leticia Ricárdez, es sentir la emoción, el amor y la pasión por la esencia de lo oaxaqueño. Algo que distingue al oaxaqueño es su generosa hospitalidad. Pero la familia Cid de León Ricárdez va mucho más allá y llega a conjuntar armoniosamente varios factores, como son el buen gusto, el aprecio a la belleza, el placer de servir y compartir, además de la excelencia en la atención personalizada. Pocos lugares pueden ofrecer a un huésped el nivel de atención personal, que Casa Cid de León ha logrado integrar, para disfrutar integralmente el hechizo de Oaxaca.
La señora Leticia Ricárdez es una persona muy sensible, que además de ser poetisa y pintora, logra crear una atmósfera tan espacial que inunda cada espacio de esta hermosa casa, la cual abre, para aquellas personas sensibles que pretendan tener una experiencia más allá del turista común que solo “consume lo superficial”, del gran universo de la cultura oaxaqueña. Disfrutar Oaxaca habitando La Casa Cid de León es una experiencia verdaderamente extraordinaria.
Venir a su casa, es como llegar a la nuestra. Esa casa que todos tenemos en lo más profundo de nuestra sensibilidad y en el centro de nuestra “Cultura Madre”, porque de todos es sabido que, “Oaxaca es la reserva espiritual de México”.
“Casa Cid de León abre sus puertas en el corazón de la Ciudad de Oaxaca en el mes de julio del año de 1999 y estamos inscritos en el concepto de “Hoteles Butique de México, la excelencia en la hotelería mexicana”.
Este proyecto nace a partir de vivir esta casa. Mi esposo Agustín y yo la compramos a principios de la década de los años noventa y pusimos una agencia de viajes en la primera planta y nosotros vivimos en la segunda planta. Al tiempo, “sentimos la casa” y nos dimos cuenta que tenía una vocación para ser habitada y disfrutada por más gente. La casa en sí, es muy hospitalaria y quien llega a ella, siempre la guarda en su corazón.
La Casa lleva el apellido de mi esposo Cid de León. Y como él y yo trabajamos conjuntamente para atender a nuestros huéspedes, la atención es verdaderamente personal, aunque tenemos un equipo especializado de diez personas para atender cuatro habitaciones. Algunos de los trabajadores tienen más de treinta años de trabajar con la familia. La casa les ofrece desayunos a los huéspedes y transportación del aeropuerto a la casa y de regreso al aeropuerto. Mi esposo se encarga personalmente de transportar a nuestros invitados y hacerles el desayuno.
El concepto de la casa, es que ella se adapta a las necesidades de nuestros huéspedes, no los huéspedes se ajustan a la casa. Nosotros nos adaptamos a las necesidades de las personas y variamos los espacios y la decoración. Sí una recámara será ocupado con niños, ponemos cuadros con motivos infantiles. Sí va a ser habitada por una persona adulta cambiamos los cuadros para que él se sienta a gusto, como en su casa, o si necesita un espacio como oficina o estudio lo adaptamos. El deseo es que haga suyo el espacio.
Nuestro objetivo es que las personas que llegan a hospedarse sientan que han llegado a su propia casa. Para nosotros esto es muy importante, tanto es así, que no aparezco durante el primer día de estancia, para que el huésped no sienta que llegaron “a mi casa”. La casa esta llena de pequeños detalles, que no fueron adquiridos para “el hotel”, sino que representan toda una vida de coleccionar objetos bellos con muchísimo amor por mí y por mi familia a lo largo de tres generaciones. Cada uno de los espacios de esta casa contiene una parte de mí y de la historia de mi familia.
Esta casa es una construcción muy antigua, pero seguramente data de finales de 1700 aunque ha tenida varias intervenciones, pero en general, las casas del Centro Histórico de Oaxaca son del siglo XVI y casi todas a través del tiempo han sufrido modificaciones.
Nosotros nos especializamos en un servicio personal de alto contenido humano. Esta es la razón por la cual solo tenemos cuatro suites. Cada una de ellas tiene su propia personalidad y que se adapta a las circunstancias propias de las personas que vienen a vivir en ellas.
La primera es Aranjuez, que lleva el nombre de la hacienda de mi papá, Don Raúl Ricárdez García. Esta hacienda perteneció al mayorazgo de Guendulain en el Municipio de Tlalixtac de Cabrera, muy cera del pueblo de Santo Domingo Tomaltepec. Mi papá era un anfitrión excelente. Él me enseñó el amor por las cosas antiguas y era un anfitrión increíble, por eso es que esta casa tiene siempre las puertas abiertas. La suite Aranjuez es la más hogareña y la más cálida de la casa. En ella están todas los objetos religiosos que mi familia ha adquirido a lo largo de muchos años.
La suite Dominica es majestuosa. Tiene una gran habitación, una oficina y un baño con un jardín cerrado que le da un toque de intimidad. Esta habitación es la más señorial para mi gusto. Pero al mismo tiempo habitarla es como estar en un nido, porque es la menos iluminada de la casa y se a logrado un habiente muy acogedor. Su decorado fue realizado por jóvenes que trabajaron en la restauración del Templo de Santo Domingo de Guzmán. En la casa hicieron una excelente labor de aplicación y envejecimiento.
La suite Bella Época, la hice mía porque la disfrute en una época increíble de mi vida. Ahora se ha convertido en un lugar espléndido para parejas que vienen de Luna de Miel o parejas que vienen a celebrar un aniversario muy romántico. Hemos tenido la fortuna de recibir a personas que vienen a celebrar su cincuenta aniversario de bodas. La habitación, como todas, tiene un sin fin de detalles que han sido los tesoros de familia por tres generaciones y nos agrada mucho compartirlos. La gente los cuida y valora y eso nos llena de gozo.
La suite Mío Cid lleva ese nombre por mis hijos, quienes son: Agustín, Ricardo, Oscar y Rodrigo. Es la más grande suite de las cuatro, cuenta con tres recámaras en dos plantas y dos baños. Pude utilizarse desde dos personas al transformar la habitación de abajo en una pequeña sala. Es un espacio muy amplio que se puede usar de manera familiar y con mucha intimidad.
Nosotros tratamos de que nuestros huéspedes, así como disfrutan nuestra casa, también disfruten Oaxaca. Por ello les ofrecemos una serie de servicios anexos con los mejores especialistas, sean de agencia de viajes, tours, masajes, temascal, compra de arte popular de calidad con el apoyo para el embalaje y envío de sus compras.
Casi todos nuestros huéspedes son personas distinguidas, no por “quiénes son”, sino por “cómo son”. Yo creo que se conjugan varios factores para crear la magia que envuelve a esta casa. Creo que lo primero es la pasión y el gusto con el que recibimos a nuestros huéspedes. La misión del equipo es que su estancia sea un hecho inolvidable en su vida. Una experiencia que afecte su sensibilidad a partir de todas las cosas que están en la casa. El arte y el amor es el lenguaje del Espíritu y por fortuna, en la casa hemos logrado exaltar estos valiosos elementos. Por otra parte, esta la misma ciudad y su intensa vida cultural a través de todas las manifestaciones del Patrimonio Cultural que la han llevado a ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La gente se va con la sensación de lo que vivió en esta casa, es parte de lo que vivió en Oaxaca. La casa esta diseñada y estructurada en armonía con Oaxaca. Más allá de su decoración y sus múltiples detalles, que avasallan totalmente a los sentidos, sino el aspecto humano es para nosotros lo más valioso”.
El Hotel Casa Cid de León, más que un negocio…es un proyecto de vida y una pequeña joya del tesoro cultural oaxaqueño.
Hotel Casa Cid de León
Calle de Morelos 602 Centro Histórico, Oaxaca CP 68000
Forma de contacto:
Desde la República Mexicana:
01 (951) 514 1893 y 516 0414
Fax 01 (951) 514 7013
Desde cualquier otro país:
52 (951) 514 1893 y 516 0414
Fax 52 (951) 514 7013
Por Internet:
Reservaciones@casaciddeleon.com
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Diciembre 21, 2006 - Categorizado en Gastronomía, General, Turismo